miércoles, 23 de febrero de 2011

Segunda Sesión (23 de Febrero del 2011)

Tema: Árbol, trascender, libertad, trayectoria, voluntad de poder.
Referencia: "Verde Libertad"  de Javier Mariano Rubio y el libro pronto no inédito de Angélica.
Dinamica: No hubo esta vez.


Asistentes y participaciones:
  • Manzano:
Casa De Carne 

    Yo vivo en una casa hecha de cadáveres. Mi techo es de piel, las patas de mi cama alguna vez fueron de alguien más. Mi puerta es una cara torcida en una mueca de dolor. Mi cocina está adornada con manos, pies y ojos.

   Mi peine es una oreja con ranuras, la cerca alrededor de mi jardín es una columna vertebral. Mis fotos están enmarcadas en labios estirados. Mi cabeza duerme bajo un par de narices entrecruzadas. Salgo por la cara adolorida, sudoroso y listo para tirarme en manos de un policia y llorar, diciéndole que vivo en una casa hecha de cadáveres. Pero ya en la banqueta veo que todos mis vecinos son mis complices. Que todos habitan en cadáveres, y uno de ellos incluso sale al jardín a serruchar un fornido y moreno brazo. Me vé, me sonríe y me saluda. Yo sonrío nerviosamente mientras la sangre empapa sus ropas de trabajo.
   Frente a las casas hay dos filas de largos cuellos estirados cruelmente, en donde se cuelgan cables eléctricos que pasan por encima de Ellos. Ellos. Los Condenados. Ellos. El pueblo oprimido. Condenados a vivir separados unos de los otros y a vivir en jaulas pequeñas. No importa lo que esos gigantes malencarados hayan hecho, yo no creo que haya algo que puedas hacer que te haga merecer eso, merecer vivir atrapado en tan pequeñas jaulas, por siempre mirando de frente a tus amados, despedazados ya, ser los bloques con los que algún sádico construyó su casa macabra, su casa de carne.
         Otro de mis vecinos sale, un chaparro y bonachón helecho. Se abre camino sobre el gris cadáver de un titán anciano. Trae en sus ramas un descomunal par de tijeras. Se acerca al gigante encadenado frente a su casa y, silbando una canción de moda, le corta el brazo derecho. El gigante aulla y de su hombro sale roja sangre a borbotones.
  El helecho, aun siendo bañado por el torrente sanguíneo, voltea y descaradamente me sonríe. Yo le sonrío aterrado y, siendo yo un arbusto discreto, regreso a mi casa sin decir nada. Al fin y al cabo, entre los asesinos tenemos que cuidarnos.


  • Fernando:

De árboles y el futuro

En un pueblo donde resplandecían los limoneros los limones daban de comer, beber y vestir. Las familias se dedicaban a cuidar sus árboles. Los sembraban y cada temporada recogían los frutos para hacer negocio y vivir del pequeño cítrico.


“Si la vida te da limones…” era el rezo de sus habitantes, el lema de las tiendas de abarrotes, de las comercializadoras, de las escuelas, de las canciones populares y de las tazas de recuerdo.


“Dios dispone…” y tenemos la seguridad del limón, los queremos, lo cuidamos y lo vendemos. No nos falta nada, no nos puede faltar nada.Nos asegura la buena vida sin que tengamos que jugar a las cartas, sólo hay que seguir el sendero la autopista de los abuelos para comprarnos ese automóvil deportivo de la revista de noviembre. Hay que seguir el negocio de la familia, de todo el pueblo.


Quiero salir del pueblo en busca de algo menos favorable, donde no crezcan limones, donde no haya negocio familiar que seguir, donde las expectativas se hayan marchitado, donde no pueda seguir haciendo lo que no quiera hacer.


Quiero llegar a un desierto, donde la vida no me de limones, donde Dios no disponga, donde todo me falte, donde no haya indicios de un oasis, pero donde pueda mover las piedras a mi gusto, hacia donde yo quiera, no para proteger limoneros.

Quiero un poco de dulzura, no quiero vivir entre limones, no quiero ser uno.
  • Angélica:
  • Cristina:
  • Norma:
  • César:

Primera Sesión (16 de Febrero del 2011)

 Tema: Cuento mínimo.
Referencia: Esta vez no hubo.
Dinamica: Cada quien dijo tres palabras a lo tonto. Éramos cinco, por lo que todos hicimos cinco cuentos que incluyeran cada grupo de tres palabras.

Asistentes:
  • Federico: 
  • Fernando: 
(Sicario

Chapeteada
Mar)

El sicario, con los pies bien plantados en la tierra, hundía su cuchillo, ahora chapeteado, en el cuello de un encargo, abriendo el camino a un mar rojo que fuera a ensuciar su calzado, manchando de por vida su consciencia y sus botas.

(Calabozo
Guerra
Superstición)

En el calabozo de la ignorancia, la superstición y la avaricia, las guerras se libran entre duendes y enanos sobre caballos de egoísmo.

  • Manzano:
  • César:
  • Norma: